Consejos básicos para la práctica del senderismo (I)

Os ofrecemos, en esta ocasión, un listado de recomendaciones y consejos básicos, es decir, sin ánimo de querer ser exhaustivos, para ir a hacer senderismo por el medio natural, consideraciones de las que dependerán en gran parte la seguridad y confortabilidad al la hora de hacer la actividad.

1) Una primera cuestión primordial es el conocimiento del medio y del recorrido que haremos. A dónde vamos y cuándo? Las características geográficas y climáticas de la zona serán determinantes para una correcta información.

a) En cuanto al conocimiento previo del medio, recomendamos una buena planificación del itinerario desde casa antes de llevarlo a cabo, sobre todo si se prevé largo. Consulte en libros, guías y a través de la red, reseñas, mapas, experiencias e informaciones previas de otra gente que lo haya hecho. Actualmente, hay aplicaciones y sitios web especializados en esta cuestión que nos pueden facilitar mucho el trabajo, como es el caso de la plataforma Naturaleza Local.

b) Se deberá disponer de un buen mapa, de escala lo más precisa posible (1: 50.000, o mejor 1: 25.000 o inferiores), donde salga todo el recorrido y estar bien informados sobre las características técnicas de este: la duración , dificultades en el trazado, desnivel, distancia … Actualmente, hay herramientas digitales muy bien hechas que nos proporcionan la posibilidad de consultar cartografía a través del ordenador, del móvil o de los aparatos GPS, tanto de acceso público y gratuito como de pago, si queremos más precisión, como es el caso, por ser las más representativas, de las herramientas del Instituto Cartográfico de Cataluña y las de las editoriales Alpina y Piolet. Sin embargo, a pesar de ir con el apoyo de estas nuevas tecnologías, siempre es recomendable llevar también a disposición el mapa en papel tradicional. Nunca sabemos cuando nos pueden fallar!

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c) En cuanto a la distancia del recorrido, piense que no es lo mismo hacer una distancia en plano o en descenso que en desnivel ascendente. Hay que seguir la norma que, por regla general y en terreno llano, la mayoría de las personas adultas solemos hacer unos 4 kilómetros por hora de camino, cifra que variará ligeramente según los desniveles a superar y la forma física en la que nos encontramos. En todo caso, mejor elija itinerarios adecuados según el tiempo disponible, su forma física y su experiencia y conocimientos, si no desea que lo que debía ser una experiencia satisfactoria en la naturaleza acabe siendo un martirio. Hay que tener en cuenta que los tiempos indicados en las reseñas y fichas técnicas, siempre es aproximado. Por tanto, es recomendable ir con tiempo sobrado, sin apurar su indicado y la distancia. Nunca se saben los contratiempos repentinos que nos pueden hacer retrasar significativamente el ritmo y el tiempo teórico previsible, ya sea por cansancio, por pérdida, por paradas y esperas forzadas, etc.

2) Una segunda cuestión a tener en cuenta son los efectos del clima predominante del lugar elegido, sin que nos pase por alto la consideración de que la meteorología puede ser muy cambiante en montaña y que el tiempo ambiental siempre acaba siendo la suma de varios factores. No está de más dar un vistazo a la previsión meteorológica horas antes de la actividad y sopesar las posibilidades de alta variabilidad y situaciones meteorológicas de riesgo y tomar, si es necesario, decisiones para desestimar o modificar las actividades que desea hacer. No obstante, vamos a ver los principales efectos meteorológicos adversos que nos pueden sorprender:

a) La lluvia y el viento, más allá de la molestia, a menudo significa bajada de la temperatura, provocando un grado de deshidratación más alto. Habrá que beber agua más a menudo. Con viento fuerte, abstenerse preferentemente de subir cimas y de atravesar o caminar por crestas y aristas.

b) Fuerte aguacero o tormenta con rayos: debemos evitar picos, aristas y crestas, es decir, los puntos elevados, y las canales y cursos de agua, ya que se pueden convertir con poco minutos grandes avenidas de agua. Uno de los elementos más peligrosos en montaña en caso de tormenta son los rayos. Para aislarnos bien de su posible incidencia, hay que saber que los rayos se sienten atraídos por los puntos más altos, por los que sobresalen, por las corrientes de aire, los objetos metálicos o conductores de la electricidad, por los aparatos eléctricos y por el agua. Por tanto, en caso de fuerte caída de rayos, se recomienda parar de caminar y, sobre todo, no correr o ir en bicicleta, especialmente para lugares elevados, crestas, aristas … También habrá que alejarnos de árboles aislados o de cualquier torre o construcción que sobresalga, y de lagos, balsas, ríos …, así como de objetos de metal y de cables. En caso de no tener un refugio o el coche cerca, un buen lugar y una buena manera de protegernos de los rayos puede ser en medio de la espesura de un bosque y aislados del suelo sentados sobre la mochila o de un tronco. Las cuevas y cavidades sólo pueden hacernos de cobijo si son lo suficientemente anchas y profundas, ya que si no se acumula el aire ionizado, aumentando la probabilidad de descarga. No use paraguas! Piense con la utilidad de la capa de lluvia o, mejor aún, de un biombo impermeable.

c) En caso de espesa niebla, huelga decir que hay un alto riesgo de desorientación y pérdida. En este caso, siga siempre el camino más trillado y aléjese de lugares expuestos como acantilados y terrenos muy irregulares.

d) En caso de día soleado, hay que saber que cuanto más arriba iremos, más incidencia tendremos de la radiación solar, sobre todo si acabamos pisando nieve. Por lo tanto, hay que pensar en proteger la cabeza, ojos y piel del sol, sobre todo en primavera y en verano, con sombrero o gorra, gafas de sol y una buena crema protectora. También hay que calcular mejor las existencias de agua, ya que necesitaremos hidratarnos más a menudo. Si además son días de fuerte calor y hay sequía generalizada, más allá de protegerse bien de la radiación solar y del aumento de la deshidratación, hay que tener cuidado con el posible riesgo de incendio forestal. Infórmese del riesgo de incendio y, en alto, extreme la precaución y evite ponerse por canales y lugares de salida lenta y compleja.

3) Una tercera cuestión a tener en cuenta es la del equipamiento que usaremos, siempre en consonancia y en función de la actividad que vamos a realizar. Sin embargo, más allá de actividades más intrépidas, hay un mínimo equipamiento recomendado para salir a caminar que a continuación detallamos.

a) En cuanto a la vestimenta, le recomendamos que siga siempre la regla de las tres capas, es decir, cómo lograr un buen confort corporal y de movimientos con una adecuada protección del frío, el viento y la lluvia con sólo tres capas de ropa. El confort corporal ideal se logra manteniendo el cuerpo seco y caliente con una buena capacidad de transpiración del sudor, de retención del calor y de impermeabilidad, prestaciones que nos posibilita la ropa que podemos encontrar hoy en el mercado. Se recomienda llevar siempre a disposición las tres capas, aunque nos parezca que hará calor y que nos serán innecesarias. La mayoría de las veces acabarán por no salir de la mochila, pero el día que imprevistamente haya que hacer uso lo agradeceremos. ¿Cuáles son las famosas tres capas, entonces?

– Una primera capa ajustada al cuerpo, tocando directamente en la piel, formada por una camiseta transpirable, hecha con los materiales adecuados para que sea útil para esta función. La típica camiseta de algodón, por ejemplo, no es nada recomendable. De camisetas transpirables hay invierno, con efecto térmico, de manga larga y más gruesas, y de verano, de manga corta y más ligeras. Esta primera capa nos proporciona la transpiración adecuada para manteniéndonos siempre secos, evitando así la sensación de frío y humedad que produce el efecto del sudor sobre nuestro cuerpo. En pleno verano y con altas temperaturas, es todo lo que llevaremos puesto.

– Una segunda capa sirve para retener el calor que genera nuestro cuerpo, en caso necesario, permitiendo a la vez la tan preciada transpiración de la que hablábamos. Normalmente está formada por un forro polar, aunque también están las llamadas camisetas o chaquetas térmicas que proporcionan el mismo efecto con mucho menos grueso. Como con todo, hay forros polares más gruesos y más ligeros, también. Actualmente, en el mercado podemos encontrar ropa muy técnica que nos proporciona cada vez más bienestar con el mínimo peso y grosor. Que cada uno elija según sus preferencias y posibilidades económicas, pero desde aquí os podemos decir que con un forro polar normal hay más que suficiente. No son nada recomendables las sudaderas de algodón o los chándales.

– Por último, existe la posibilidad de una tercera capa, que nos protege, si es el caso, del viento, la humedad, la nieve y la lluvia; es el biombo o la chaqueta térmica, con capucha, transpirable e impermeable al agua a la vez. Los típicos canguros y chubasqueros, no son nada recomendables, ya que, al no transpirar, el sudor se condensa en el interior, con la humedad corporal y el posible resfriado que ello conlleva.

b) Por la parte de las piernas, piense también en unos buenos pantalones de senderismo, también de tejidos transpirables e impermeables. Los hay de invierno, de perneras largos y más gruesos, y de verano, de perneras largos o cortos pero más ligeros.

c) En cuanto a la protección de los pies, necesitaremos un buenos calcetines reforzados y bien ajustados, para evitar ampollas. Vale la pena adquirir calcetines de especial refuerzo en los puntos clave, sobre todo en la parte del telón, y hechos con los tejidos adecuados para mantener los pies protegidos en todo momento. Y no cree que un mejor grosor equivale a más protección. Actualmente hay calcetines en el mercado no necesariamente gruesos mucho más adaptables al perfil del pie, más calientes y con tejidos menos agresivos para la piel. Sin embargo, si nos salen ampollas o encetaments, unas buenas tiritas nos pueden ayudar a terminar el itinerario más cómodamente.

d) El tema del calzado es, seguramente, uno de los más variables y discutibles del mundo del senderismo. En realidad, hay tantas posibilidades de calzado como tipo de terreno y condiciones ambientales, pero también es evidente que para muchos es difícil poder disponer de tantos tipos diferentes, o, incluso, es casi innecesario. Simplificando un poco, pues, podríamos decir que con un par de modelos bien elegidos acabaremos haciendo senderismo en buenas condiciones durante todo el año y en todo tipo de terreno. Un modelo de buenas botas de caña alta y suela gruesa, para el invierno y / o para lugares con predominio de terrenos pedregosos o irregulares. Y un modelo de caña baja y suela más ligera para el verano y / o para lugares con predominio de terrenos más fáciles y lisos. Y puestos a tener que elegir entre estos dos posibilidades, siempre será mejor la primera. Eso sí, busca siempre la impermeabilidad y las suelas con materiales de máxima adherencia, ya que, aunque de entrada encarecen el producto, nos ahorrarán disgustos posteriores (pies mojados en caso de lluvia, caídas en terreno resbaladizo, etc.). Con el calzado para estrenar, siempre va bien llevarlo puesto a ratos días antes de emprender la ruta, ya que así se irán adaptando a su pie disminuyendo la posibilidad de roces y ampollas. Atar sesión fuerte el calzado antes de empezar a caminar.

e) También nos puede ser muy útil, aparte de gafas, sombreros o gorras -tanto por el sol como por el frío-, y guantes, pensar en llevar un tapabocas, pieza también conocida como braga, para proteger el cuello y la cara hasta la nariz en caso de viento y frío. Hay que saber que las partes más expuestas en caso de un frío intenso son los nariz, las manos y los pies, ya que es donde llega menos el riego sanguíneo. Y que por la cabeza se pierde una gran parte de la temperatura corporal. Hay que proteger especialmente, pues, estas partes.